TOMO surge como resultado de una mirada en común y de una sensibilidad compartida por los materiales nobles. En nuestras visitas a talleres y canteras, el mármol apareció como una evidencia: un material que no necesita artificios para expresar profundidad y carácter. En cada una de sus vetas se expresa su estructura, origen y temperamento; en su peso, la presencia silenciosa que buscábamos para nuestros objetos.
Decidimos trabajar exclusivamente con este material porque exige precisión, rigor y una mirada atenta. El proceso comienza con la cuidada selección de un bloque único seguido por una intervención mínima que culmina en formas que destacan la esencia de la piedra. Nuestro enfoque es simple: dejar que el material hable.
El resultado son objetos que combinan funcionalidad y contemplación. Piezas que se integran en los espacios con discreción pero que sostienen una identidad propia.
Exploramos permanencias.